Mi clienta, una joven de 26 años recién graduada de la universidad con toda la vida por delante, vino con su padre a verme el año pasado. El caso presentó, sin duda, numerosos obstáculos probatorios, incluyendo una prueba de alcoholemia con un resultado de 153, casi el doble del límite legal de 08. Al sentarme a estudiar el video de la detención por conducir bajo los efectos del alcohol, me preparé para lo peor. Para mi gran alegría, mi clienta no mostró signos de estar bajo los efectos del alcohol y me sentí optimista, pues la victoria estaba cerca. Me dispuse a suprimir la evidencia de la prueba de alcoholemia, basándome en mi opinión de que no existía causa probable para la detención. El día del juicio, la fiscalía cedió y ofreció a mi clienta una reducción de los cargos, pasando de conducir bajo los efectos del alcohol con agravantes (debido a que la prueba de alcoholemia superaba los 150) a conducción temeraria sin antecedentes penales permanentes, que pueden ser sellados y borrados de su expediente.
El resultado de la prueba de alcoholemia del cliente, 153, es casi el doble del límite legal de 08.
EXENCIÓN DE RESPONSABILIDADES:
Los resultados son específicos de los hechos y las circunstancias legales de cada caso de los clientes y no deben utilizarse para generar la expectativa de que se puedan obtener los mismos resultados para otros clientes en asuntos similares sin tener en cuenta las circunstancias fácticas y legales específicas de cada caso.
¡Se retiró el cargo por conducir bajo los efectos del alcohol!